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En castellano, chao se utiliza como fórmula de despedida, equivalente a adiós. Nosotros la hemos tomado del italiano, donde se usa indistintamente como saludo y como despedida. Del italiano se ha difundido a las lenguas del mundo hasta formar parte del vocabulario internacional.

Su origen hay que buscarlo en los dialectos del norte de Italia, concretamente en el véneto schiavo vostro, una expresión de cortesía con el sentido de “servidor de usted, esclavo vuestro”.

La evolución del sustantivo sería tal como sigue: schiavo, sciavo, s’ciao, ciao. Es decir, con el uso la expresión cortés se fue desgastando y de su significado primigenio desapareció toda idea de sumisión o esclavitud, convirtiéndose en una simple despedida. Esta forma evolucionada es la que dio lugar al italiano estándar ciao.

En latín, esclavo se decía servus, de donde provienen nuestros términos siervo, servidumbre, servicio, servidor, servilismo… Por tanto, ¿de dónde procede esclavo?

Del veneciano nos tenemos que ir al latín medieval, que tenía una palabra sclavus tomada prestada del griego bizantino sklábos. Esta era la adaptación del nombre que se daban a sí mismos ciertos pueblos de Europa, los slovēninŭ o eslavos. Así, sclavus significaba al principio simplemente “eslavo”. Es evidente la semejanza entre las dos palabras.

Durante la Edad Media, en aquella sociedad feudal, los pueblos eslavos de los Balcanes eran capturados a menudo por el imperio bizantino, que los sometía a servidumbre, con lo que su nombre se convirtió en sinónimo de siervo y acabó desplazando a la vieja denominación latina servus. De ahí la deriva semántica del vocablo sclavus (propiamente eslavo) hasta el significado actual de esclavo

Curiosidades de las palabras: «CHAO»
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